Pablo Añasco nació en 1986, desde los quince años se ha comprometido con el deporte, ha practicado desde artes marciales hasta el gimnasia olímpica. Actualmente lidera el grupo de Parkour en Andalucia (Valle del Cauca) y es un impulsador de este deporte a nivel departamental.
Su padre es agrónomo, su madre es zootecnista, y están al frente de la granja agroecológica Pura Vida, que resume su esfuerzo por hacer realidad el sueño de vivir de la tierra y conservarla al mismo tiempo. Gokú, como es conocido Pablo en el medio Parkour, dedica sus fines de semana a colaborar con sus padres en este proyecto.
Para ayudarse con los gastos personales, Pablo tiene una “microempresa” de gelatinas típicas de Andalucía. Es fácil verlo entre los bloques de la Univalle con la caja que promociona la golosina del pueblo donde ha vivido los últimos años de su vida.
Hoy, sueña con aportar a la organización de los jóvenes parkureros del Valle del Cauca, y porqué no de Colombia, como un colectivo de entrenamiento y evolución. Su meta más próxima, concretar el segundo encuentro de Parkour en Medellín, e integrar a todos los deportistas de esta disciplina en el Valle de Cauca.
En Andalucía a los quince años conocí al entrenador que me enseñó artes marciales. Me enfocó en el Ninjutsu, sobre todo desde la parte de la preparación física y la constancia. Luego conocí la gimnasia y me encantó. Empezamos a practicarla en las calles, o nos subíamos en las lomas y hacíamos trucos y carreras. Desde entonces, y sin saberlo, ya hacíamos parkour. Éramos un grupo de cinco pelados, gimnastas increíbles con quienes compartíamos todas las tardes alrededor de Andalucía.
Cuando nos veían hacer piruetas, que el flig flag o algún otro salto, se quedaban aterrados y no lo podían creer. Pero teníamos un problema y era que la generación de gimnastas anterior a la nuestra, era como una secta. Se iban a practicar a la loma y no se dejaban ver. Esto generó una serie de rumores, pues la gente los empezó a tachar de satánicos porque no se sabía lo que hacían allá arriba.
Fuimos nosotros, los de la segunda generación los que empezamos a demostr
ar que no había nada de malo en lo que hacíamos. No nos drogábamos, no hacíamos patanadas. Solamente entrenábamos y lo nuevo que hicimos fue sacar el entreno a la calle. Dimos a conocer las artes marciales y la gimnasia a todos los habitantes del pueblo.
Cuando yo estaba en décimo. Nos formamos un grupo que además de amar los deportes (artes marciales y gimnasia, especialmente), empezamos a identificarnos en otras cosas, como por ejemplo, no querer ser iguales a todos los gomelitos que se visten idéntico y uno no nota la diferencia. Nosotros queríamos reflejar nuestra personalidad de una manera diferente. Nosotros nos identificábamos con los deportes y éramos no convencionales. Estas actividades nos alejaron de perder el tiempo en cosas como las drogas o el alcohol. Conocí más de un compañero del colegio que se metió en las drogas y que ahora está perdido en esos ambientes que no son saludables.
Por ese entonces, yo deserté de la carrera de ingeniería electrónica en la Universidad del Valle, y me tocó devolverme para el pueblo a esperar un año, pues la educación física, que era la carrera que yo realmente quería, la abrían cada año.
Me fui para la finca que estaba necesitando harto trabajo y decidí invertir mi tiempo en sacar adelante ese proyecto que para mi familia es tan importante. Pero el poquito tiempo que logré estar en Univalle me sirvió para conocer al Blanquito, a CJ y al Porrista. Un día los pillé entrenando y haciendo trucos y piruetas. Les pregunté qué era eso y no me pararon bolas. Les hice un truco de los que yo sabía por la gimnasia, y ahí sí, me dijeron usted quién es, venga para acá…
Fue cuando me contaron lo que era el parkour, pues ellos ya lo estaban practicando. Me quedé con ellos entrenando como un mes y me dieron, durante ese tiempo, toda la fundamentación del Parkour. Entonces cuando me fui para Andalucía, me lleve el parkour para montarlo con el grupo de gimnasia.
Allá cada uno empezó a estudiar por aparte la historia del deporte en internet y nos juntamos tres compañeros con quienes sacamos el grupo adelante. Un día en una estación del tren, era un lugar excelente para saltar y hacer escalada, y ahí nació Rurban (Rural-urbano). Con un grupo de diez pelados escribimos el proyecto, le sacamos objetivos y comenzamos a contactar a otros jóvenes de Andalucía.
Entonces además de dedicarle el tiempo a la finca de tu familia, consolidaste un grupo de deportistas que ha obtenido logros en Andalucía, ¿para ti cuáles han sido los más significativos?
Nos hemos dado a conocer como grupo de deportistas. Hemos logrado reconocimiento entre los pobladores de Andalucía. Hemos logrado contactos en otras ciudades y gracias a nuestra gestión hemos hecho presentaciones de parkour o gimnasia urbana en otros municipios.
El grupo Rurban de Andalucía hizo presentaciones en Tuluá en un evento de culturas urbanas, dando a conocer el parkour. Le hicimos también la campaña publicitaria a un concejal y nos habilitó de uniformes. Bueno y así, hemos participado en eventos que nos han dado a conocer y sobretodo que han dado a conocer la gimnasia urbana como una alternativa para jóvenes. Una forma de vida saludable que exige disciplina y que promueve valores como la solidaridad y el respeto entre sus participantes. Ahora somos embajadores de la cultura deportiva y recreativa de Andalucía.
Hablando del parkour, supongo también que habrá todo tipo de reacciones frente a una disciplina tan poco conocida y particular…
Si claro, ahora ya hasta las ancianas reconocen que lo que hacemos en el parque se llama parkour. Sin embargo, hay otra gente que nos dice que estamos entrenando para ladrones. Pero les hemos demostrado a punta de constancia que estamos haciendo un deporte bueno y que llevamos un estilo de vida saludable. Por ejemplo, cerca del estadio de Andalucía se parchaban los marihuaneros a fumar y nosotros tomamos ese espacio y lo transformamos. Antes era un espacio inseguro y ahora las familias van a vernos entrenar y los niños nos llaman porque quieren entrenar y aprender con nosotros.
Estamos trabajando en fortalecer el grupo y para esto los niños son fundamentales. No podemos decir que sea una escuela, pero gracias a la Secretaría de Deporte de Andalucía contamos con un espacio en el Polideportivo. Les hacemos un entreno físico primero, porque no podemos ponerlos a saltar de una. Los que sí quieren esperar se quedan con nosotros.
No, todo es gratis. Es que a mí nadie me cobró por enseñarme todo lo que sé y ahora pienso que así es como se debe seguir. De vez en cuando pedimos una cuota para tener vendas a la mano o para el botiquín y esas cosas.
Nosotros hemos sido empíricos en el entrenamiento y quizá por eso hemos corrido el riesgo de lesionarnos en el camino. Siento que una necesidad muy importante es prepararnos más en las técnicas del entrenamiento del deporte. Seguir una rutina que nos permita aplicar la filosofía del parkour que es ser y durar.
Mi meta es aportar a la organización del grupo de jóvenes que practican este deporte. Gestionar encuentros y eventos, comunicar que existimos y que manejamos un estilo de vida saludable. En marzo realizamos el primer encuentro de parkour en Palmira y fue increíble ver llegar a cerca de 80 jóvenes que corrían y saltaban en las calles de Palmira.
La idea es fortalecernos como red, pillarnos dónde estamos, qué estamos haciendo y sobre todo apoyarnos, pues esta disciplina no es competitiva, sino de crecimiento individual. El grupo te apoya y te acompaña, pero no es tu rival.
Creo que si nos organizamos y fortalecemos nuestras formas de comunicación, podremos gestionar mayores espacios y lograr el apoyo formal de las instituciones deportivas a nivel regional y nacional.
En junio en Medellín se realizará el segundo encuentro, esta vez será nacional y la idea es generar un espacio con mayor concurrencia y lograr una importante red de contactos que nos permita posicionar la disciplina como un deporte, un arte y un estilo de vida basada en el respeto y la solidaridad.
La participación en este evento será gratuita y se espera la participación de 100 a 150 deportistas. En la organización del mismo hemos participado algunos grupos de Cali como Rurban y de Medellín Liions Pisteurs.
El próximo encuentro nacional de Parkour se realizará en 27 de junio en Medellín a las once de la mañana. La cita es en el parque Pies Descalzos (edificio EPM)
Autor:
Marìa Ximena Galeano M. comunicadora social, El cartel consultorio de diseño.
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Bacano parce… espero verlo por aca en el RT nacional y siga asi, muchos exitos
hola
locos solo espero formar parte de ustedes los veo si pueden el martes en el puente de la versallles.
alas 9 am
este es mi correo alexis-2490@hotmail.com
K parche la historia
pablo y los demas me alegro por todo lo alcanzado y el gran nivel saludos de italo,camilo,